dimarts, 13 de maig del 2008

Las ideas claras

A perro flaco todo son pulgas. El Partido Popular vive momentos duros. La palabra derrota se ha instalado en la calle Génova y la crisis llama a la puerta. Todo debe ser delicado, el partido está en la UCI y el enfermo necesita cuidados pero sobretodo apoyo. La unión hace la fuerza. El consenso es la base primordial de cualquier partido. Si todos no van a una, muerte…política. Y como diría aquel “los enemigos no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas”. Están en Madrid.

Esperanza Aguirre ha puesto en cuestión la ideología del partido. Los cimientos en los que se sustentaban los populares parecen agrietarse. La historia cambia, el virus que en épocas anteriores reflejaba un socialismo dividido se ha instalado en los moderados. Las discrepancias han alterado la solidez del partido. La “ideas claras” de Rajoy han sido enterradas para crear un debate que solo trae discordia. Aguirre se proclama, de forma ambigua, como alternativa, pero no aporta, solo destruye. Tira la piedra y esconde la mano.

El discurso difuso de la presidenta de la Comunidad de Madrid incide en la yaga y resta credibilidad al partido. Democracia, si, críticas, también, pero siempre constructivas. Las palabras de Aguirre están vacías de un proyecto y los primeros en notarlo son los votantes. Los simpatizantes moderados quieren soluciones, no disputas dialécticas. Aguirre está destruyendo la semilla del renacer popular. La unión, la principal baza del partido, empieza a ser una utopía.

Esperanza Aguirre se perfila como alternativa dentro del partido. Critica, pero no propone nuevas ideas. Es un gigante con pies de barro.