A perro flaco todo son pulgas. El Partido Popular vive momentos duros. La palabra derrota se ha instalado en la calle Génova y la crisis llama a la puerta. Todo debe ser delicado, el partido está en
Esperanza Aguirre ha puesto en cuestión la ideología del partido. Los cimientos en los que se sustentaban los populares parecen agrietarse. La historia cambia, el virus que en épocas anteriores reflejaba un socialismo dividido se ha instalado en los moderados. Las discrepancias han alterado la solidez del partido. La “ideas claras” de Rajoy han sido enterradas para crear un debate que solo trae discordia. Aguirre se proclama, de forma ambigua, como alternativa, pero no aporta, solo destruye. Tira la piedra y esconde la mano.
El discurso difuso de la presidenta de
Esperanza Aguirre se perfila como alternativa dentro del partido. Critica, pero no propone nuevas ideas. Es un gigante con pies de barro.
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