Telma Ortiz ha sido noticia en las últimas semanas debido a la denuncia impuesta a la prensa por el supuesto abuso de su imagen. La jueza, Maria Lourdes Pérez Padilla ha dictado sentencia, Ortiz podrá ser fotografiada en cualquier lugar público. La libertad de expresión se ha impuesto al respeto. “La hermana de la princesa de Asturias es una persona con proyección pública.” Ser hermana de la princesa de Asturias es su delito. Ir a comer a un restaurante, ir al cine, pasear un domingo por la mañana, en definitiva, salir a la calle, traspasar el umbral de su puerta será suficiente excusa para que su imagen sea inmortalizada en la prensa. Hecha la ley, hecha la trampa.
¿Qué interés informativo puede tener el embarazo de Telma Ortiz? Ninguno. Tan solo el morbo, “el cotilleo”, son los intereses que se esconden tras las instantáneas que recoge la prensa rosa. La hipocresía inunda la justicia española. Telma supone un filón, más carnaza para los paparazzis. Un nuevo personaje al que asfixiar con rumores, incluso mentiras. Horas de televisión y sobretodo audiencia y dinero provocará la imagen de Ortiz.
No es culpable, Telma Ortiz no merece este acoso mediático. Sin embargo, no está totalmente libre de culpa. Ortiz ya vendió su imagen en una ocasión y ahora lo está pagando de forma desproporcionada. Si entras en este mundo ya no puedes salir. La ingenuidad de Telma Ortiz le va a costar muy caro.
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