Al entrar en los estudios de periodismo me enteré de lo caótico que se presenta el futuro próximo de los medios de comunicación. Más concretamente en el ámbito de la prensa. Las ventas bajan año tras año. Sin embargo, hace unos días la contradicción invadió mi cabeza. El problema eran diez céntimos. Realmente no supone una gran cifra, no obstante, su valor no está estrechamente ligado a su significado. El diario El País había aumentado su tarifa diaria; desde finales de mayo el rotativo cuesta 1,10. Aumentar los precios nunca fue una buena medida para afrontar una crisis. Si bien es cierto que el encarecimiento de la vida supone una excusa cuanto menos aceptable. Aun así, la contradicción sigue instalada en mi cabeza. El resto de periódicos sigue firme en el euro diario y la excepción que confirma la regla me la ofrece el diario Público a tan solo medio euro el ejemplar. El acceso a la información de forma libre y gratuita cada vez está más al alcance de la mano. La tradición y las costumbres de una generación que aun debe descubrir las nuevas tecnologías, mantiene vivo el negocio del papel. Pronosticar a largo plazo siempre puede parecer arriesgado, sin embargo el presente no es alentador y con el bolsillo del ciudadano siempre es delicado jugar.
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